Anushka Elliot. Diseñadora.

De padres argentinos, nació y se crió en Venezuela. A los 15, se mudó a Argentina y dejó Venezuela pero trajo mucho consigo. Y con los años lo fue uniendo y fusionando con lo que su nueva vida, en Argentina, le ofrecía.

“Tengo algo que es de allá pero no es de allá, y algo de acá pero no es de acá. Un universo muy mío”.

 

Cuando le preguntamos a Anushka por la moda en su vida, los momentos que cree que la marcaron o la llevaron a estar donde está hoy, este es uno importante sin dudas:

“Se casaba mi hermana, yo tenía 12 años y ya tenía muy claro lo que me quería poner. Y me lo tenía que hacer yo, me senté con una chica a coser. Yo cortaba y ella cosía. Me vestí toda de dorado, con una flor enorme bordada a mano”.

Estudió Diseño en Saint Martins Londres, y tuvo su paso por empresas y el mundo del diseño trabajando para otros. El punto de inflexión cuando supo que quería hacer algo propio, fue cuando con 20 años se subió a un avión sola rumbo a India.

“Me fui sola a la India a buscar talleres, y encontrar algo, pero no sabía que   era. Un viaje de conocimiento. Ahí fue cuando arranqué la marca, tuve muchos tropezones, muchas idas y vueltas. No me fue bien, encontré mucho pero no encontré todo lo que quería. A la vuelta de la india, me di cuenta que no me había ido bien. Porque no había resuelto dónde iba a producir, cómo iba a producir, qué iba a producir. Como iba a ser todo el proceso, los envíos. Dije: esto es demasiado para mí. Y mi familia me apoyó y me dijo: anímate. Me habían aparecido todos los miedos. El primer taller me mandó todas las muestras mal, y tuve que arrancar todo de vuelta. Pero volví a empezar, estaba clarísimo que lo quería hacer.”

 

 

“Sigo algo que me surge y voy cambiando según eso. Por ahí lo que llevo a cabo no es lo que pensé al principio, pero siempre fui yo, yo fui cambiando. Me va acompañando a mí, a lo que yo voy siendo como persona“.

 

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“Algo que aprendí desde el principio, es que uno debe aceptar los tiempos de los procesos. Creo que vivimos en una sociedad que busca saltar etapas todo el tiempo. Me costó el primer año entender eso, y una vez que entendí eso listo, dije ‘yo voy a arrancar en José Ignacio (su madre tiene un local de decoración y le abrió las puertas), y después veremos que me depara el destino. Ahí arrancamos me empezó a ir bien. Y al año siguiente dije, creo que ya es momento. Y empecé chiquito acá en Buenos Aires, después me mudé a una oficina, después vino el showroom. Todo se va dando cuando se tiene que dar. No hay que apurarse y avanzar a cosas que no acompañan los procesos de uno.

“A veces a uno lo invade una desesperación de ‘tenés que llegar a..’, una presión social. Cuando eso te empieza a invadir, cortar y buscar estar bien uno con uno, quizás desde otras disciplinas, sino la moda te consume, te puede llegar a comer. Uno tiene que estar con los pies en la tierra, sacarse los zapatos, poner los pies en la tierra y disfrutarlo.”

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¿Estado mental/emocional más frecuente? La búsqueda constante. Estoy buscando todo el tiempo crear, armar, diseñar.

¿Qué estructura rompés? No busco tendencias. Sí pienso en qué puede ser estético, en crear algo que transmita algo. Quiero que resaltes no porque buscas llamar la atención sino porque te sentís linda. Y creo que eso rompe un poco con lo que pasa en general.

¿Una frase? “No critiques aquello que no puedes comprender” es de Bob Dylan, creo que eso pasa un montón que por ahí la gente no lo comprende y ya va a la crítica en vez de decir, ‘Che, que puede llegar a ser esto que estoy viendo? Que puede llegar a querer decir?’.

 ¿Qué es el éxito para vos? Para mí el éxito es estar en paz con uno. Mi error antes, era pensar que el éxito era ‘llegar a tener…’ y no. El éxito es hacer lo que me gusta. Y si uno está contento con lo que está haciendo, van a llegar los resultados. Es un círculo.

¿Cómo manejas las decisiones difíciles? Me apoyo en mi familia. Recontra. Estamos todos muy metidos en el proyecto del otro. Somos un equipo. Creo que la gente que cree en vos es la gente que te ayuda a salir adelante.

¿Algo que hayas aprendido a aceptar de vos misma? Acepté lo procesos, los tiempos. Buscar disfrutar cada proceso. Antes era una ansiedad, una exigencia. Ahora sigo siendo exigente pero con otra cabeza.