Natasha Spitzer: ‘Mi fuerte no es dibujar ni pintar sino encontrar la identidad del otro y potenciarla’

Transparencia y timidez, espontaneidad y una sonrisa que contagia. De chica salía del jardín a la fábrica de su abuela, donde se confeccionaba ropa deportiva. Vivió su infancia jugando y durmiendo entre telas. Natasha Spitzer sabía desde ese entonces que quería adentrarse en el mundo de la indumentaria.

Arrancó a estudiar Diseño en Indumentaria en la UBA y empezó a trabajar en el rubro. ‘Sigue siendo hasta el día de hoy que escucho una máquina de coser y me da sueño porque estoy muy acostumbrada a ese ruido desde chica y eso me complicaba para las entregas de la facultad cuando hacía cosas de noche’, explica.

Sin siquiera haber cursado Textil 1, empezó a trabajar en una importadora textil mayorista coreana, en la que copiaba dibujos y los mandaba a estampar.  ‘Se copiaba en cantidades, cosas de marcas como H&M o ZARA. Ahí se mueve la masividad; así entendí del consumo, aprendí muchísimo, fue una escuela excelente’, confiesa. Por cada diez estampas que hacía, metía una que le gustara a ella y a veces esa estampa se vendía bien.

A la par de su estudio y trabajo, subía dibujos a Facebook y Flickr. Una amiga suya que trabajaba en Cher vio lo que hacía y le pidió si podía hacer estampas para la marca. En ese momento, su hermana le dio un consejo que la acompaña desde entonces: ‘Tenés que volverte indispensable para tu cliente’. Después de trabajar con Cher, la llamaron cada vez con más frecuencia; entre la facultad y el trabajo sus horas de sueño eran mínimas.

En el 2012 decidió abrir su estudio freelance llamado Natasha Spitzer Print Boutique. ‘Acá es bastante nuevo que un diseñador le haga algo muy específico a una marca. Mi fuerte no es dibujar ni pintar sino encontrar la identidad del otro y potenciarla. Mi talento es vincular lo que un cliente quiere con algo que lo pueda potenciar’, admite.

Con 28 años ya tiene un recorrido importante en la industria y da clases de Diseño Textil Digital. ‘Como es un rubro del que no hay mucha información, las clases están buenísimas’, aclara. Se divierte y le gusta que los que asisten la pasen bien y se lleven una estampa lista para mandar a producir.

Ph: Cuika Foto

¿Tres características? Curiosa, hedonista, ambiciosa; me gusta siempre proyectar cosas nuevas. No me puedo quedar quieta.

¿Cómo se puede ser original en un mundo creativo donde parece que todo ya está inventado? Siendo uno mismo, entendiendo qué puedo aportar yo que no tenga otra persona. A mí me gusta hacer el análisis FODA sobre mí misma, ayuda a entender cosas sobre uno mismo.

¿Cuál creés que es tu sello? Tengo dos sellos: por un lado, interpretar al otro y potenciar su identidad; y, por el otro, que desarrollé un lenguaje algo exótico y lujoso, algo muy latino por el uso del color, pero tiene algo fino y fancy. Quizás uno tiene una marca de ropa clásica, pero siempre hay que tener un producto que llame la atención. Por más que al final el cliente se lleve una remera blanca lisa, tiene que haber algo que lo atraiga.

¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo? Las reuniones, los brainstormings me gustan mucho; también dar clases. Estar en contacto con la gente. Me gusta crear sinergias entre el cliente y el proveedor y generar algo completo.

¿Qué te inspira? Todo; perdón por el cliché pero es la verdad. El año pasado hice una estampa que surgió a partir de una foto que saqué en Italia a un lavarropas y me gustaba la luz que se reflejaba en el acero. No me divierte mirar el desfile y bajar la estampa. Me gusta combinar disciplinas, una película; resignificar los objetos me encanta. Una buena reunión me inspira un montón, viajar, salir de lo que es el diseño, airearme la cabeza. Me gusta cocinar, voy a clases y me ayuda mucho a airearme. Salir del molde y la estructura te va a permitir generar un diferencial. Mientras más te nutrís, vas a poder ampliar el campo; no sé si voy a querer hacer estampas toda mi vida, probablemente no, entonces voy abriendo el panorama para las posibilidades.

¿Tenés algún momento del día de mayor inspiración? Tuve mi momento de vampiro; aunque es poco sano, hay algo del silencio de la noche que está buenísimo, pero ahora necesito dormir bien, comer bien. Me gusta la ducha para que surjan ideas.

¿Cómo hace un diseñador para que se le quede en la cabeza lo que imaginó en la ducha? Trato de mantenerlo y anotarlo, sino me olvido. Ahora estoy usando el iPad bastante con el lapicito así que eso ayuda a anotar cosas que se me ocurren, no en la ducha pero en otros lugares donde no tengo cuadernos encima.

¿Sos más analógica que digital? Sí, soy mucho más analógica. Me gusta mucho poder estructurar una agenda, armar un plan; si no estructuro un poco, es todo un caos. Tengo que mantener activa las redes, los mails, las entregas, necesito anotar cosas e ir tachando las cosas que voy haciendo. Soy obsesiva con el papel y las lapiceras que uso.

“Si vos no te ponés un precio, te lo va a poner otra persona y va a ser menor al que valés”

¿Un Toc? Ordeno los libros por color, la ropa también, es una cuestión de armonía visual. Tengo memoria visual; entonces, si quiero el libro, voy al color rápido.

¿La astrología? Me copa, no para definir a alguien como un arquetipo pero sí para entender ciertos aspectos energéticos y ciertas cosas que hay que trabajar. Creo en las energías.

¿Religión? No, gracias. Soy judía de nacimiento y amo la comida judía pero la veo más como un de dónde vengo, como si mi familia fuera italiana, más de costumbres.

¿Cómo ves la moda argentina? Complicadísima, se achicó el mercado y las empresas también. Pero es cierto que en momentos de crisis sale la mayor creatividad. Después del 2001 salió el Palermo Viejo, una generación que explotó en ese momento. Creo que es una oportunidad para rebuscárselas, aunque es duro tratar de encontrar el optimismo en todo esto. En cuanto a la moda, al público argentino le gusta mucho lo masivo y lo que ya vio veinte veces. Por suerte hay nichos que buscan cosas nuevas y les interesa un valor agregado y sustentabilidad. La marca Jazmín Chebar tiene un desarrollo interno y es brillante como funciona, está bueno que pueda existir eso en este país.

¿Cómo te malcriás? Comiendo, 80%  salado, 20% dulce. Pasando tiempo con mis afectos, con mi perro Hermes.

¿Imaginabas estar donde estás ahora? De chica quería tener mi marca de ropa y hoy ni en pedo, no hay nada que quiera menos que eso. Cuando arrancaba a estudiar quería trabajar en una marca copada o mudarme afuera pero ahora a pesar de todo me gusta Buenos Aires.

¿Cómo se arranca a cobrar un trabajo? Curtiendote. Me agarró un momento en que a las noches armaba todo mi business plan. Así empecé a entender mi negocio. Fueron noches en las que aprendí a valorar mi trabajo. Si vos no te ponés un precio, te lo va a poner otra persona y va a ser menor al que valés.

¿Un día perfecto? Soy muy hedonista. Dedicarle tiempo a la comida, a los afectos, hacer de turista en Buenos Aires. Vino, comida, romance (risas).

¿Usas mucho las redes sociales? Me gustan. Los argentinos somos los que más pasamos tiempo mirando redes sociales, entonces es un buen público y hay que aprovecharlo. Mi Instagram es mi página web ; decidí enfocarme ahí porque la gente mira todo ahí. Es la red social que más me gusta, pero con cautela, porque te puede meter en una vorágine de ansiedad.

¿Qué te divierte y qué te aburre? Me aburre mucho querer “ser una copia de”. Me aburre la poca apreciación del trabajo. Me divierten los desafíos nuevos y la comida pero ya te hablé de eso (risas).

Ph: Cuika Foto

¿Algún artista que te haya marcado? Me marcaron muchos, pero me gusta mucho David Hockney, tiene un libro de entrevistas que me encanta, es divino y da consejos como de abuelo. Me encanta que hace cosas como por ejemplo: apenas salió el iPhone, él ya dibujaba ahí y les mandaba por mensajes flores a todos sus amigos para que recibieran flores frescas todos los días. Ese tipo de cosas son muy humanas, él lo hace desde la producción artística y hay algo súper amoroso en ese gesto. Pero no soy tanto de idolatrar, me gustan muchas cosas variadas y admiro a muchas personas.

¿Un libro? El de entrevistas a David Hockney. En mi adolescencia me marcó mucho Catcher In The Rye; también El Libro del Té es un libro que consulto mucho, es de un escritor japonés que viaja a Estados Unidos a principios de siglo XX y hace una crítica a occidente. Todo lo oriental me gusta mucho. Hay algo del camino y del proceso que me encanta, la importancia del paso del tiempo en los objetos y los espacios.

¿Un pendiente? Muchos viajes. Soy muy curiosa.

Tomarías un café con… Ana Torrejón me parece brillante, tiene una visión muy clara, muy humana, apoya mucho a los diseñadores argentinos. Internacional te diría Greta Gerwig, es actriz y directora. La rechazaron muchísimas veces. Cuando actuaba se quedaba después de hora en los sets para ver qué pasaba detrás de cámaras y ahora es directora.

¿Una película? El Hilo Fantasma me parece una belleza, habla muy bien de las relaciones humanas, tiene una sensibilidad bellísima. Call Me By Your Name también, al otro día de verla me levanté llorando acordándome de la película, es todo hermoso. Estamos en un buen momento del cine.

¿Un disco? Nashville Skyline de Bob Dylan me fascina, siempre que lo escucho me vuelve a gustar. Tigermilk de Belle & Sebastian me encanta, lo tengo en vinilo.

¿Qué te gusta generar en las personas? Curiosidad, entusiasmo y deseo 100%.

¿Qué moda te gustaría que vuelva? No creo tanto en la moda, aunque sé que es lo que me da de comer (risas). Pero siento que ya pasó eso de ‘este año se usa el rojo o el animal print’, creo que ahora todo es más enfocado a nichos específicos. El Art Déco me encanta pero no creo que tenga que volver, está bien ahí donde está. El mundo no está para ese nivel de suntuosidad, sino que está para algo más austero y sostenible a largo plazo.

Te gustaría ser más… paciente.  

¿Un buen consejo que te hayan dado? ‘Separá a la persona de la empresa’, me lo dijo mi contadora. Como mi empresa se llama como yo y la oficina era en mi casa, mi vida y el trabajo eran una sola cosa, no cortaba nunca. Me daba fiaca invitar gente a mi casa y que estuviera mi oficina ahí. Me llevó un año poder separar todo, empecé por el Instagram. Me permitió ser más productiva y concentrar el trabajo con el trabajo y la vida con mi vida. Pude distinguir las dos cosas y cultivar más lo personal.

 

Uno de los diseños de Nat para Trosman

¿Algo que te haya pasado que nunca vas a olvidar? Ir a terapia me cambió la percepción de todo. Este año me agarró una crisis laboral y me quería ir afuera y dar clases de inglés en Tailandia o ser crítica gastronómica. Así arrancó mi año. Volví a terapia y fui entendiendo todo mejor y ahora estoy arrancando proyectos nuevos que me emocionan mucho, disfrutando todo, estoy muy bien. 

¿Algo que te haya flasheado últimamente? Fui hace poco al botánico después de mucho tiempo y me pareció increíble que tengamos eso acá.

¿Tu pasión por la comida la plasmás en el trabajo? No explícitamente, pero hay algo casi lujurioso, sutil, quizás ataría ahí los cabos. Pero no, no hago textiles con bifes de chorizo.

¿Un mito que derribar? La moda, ya está. Hay que ir por otro lado, las temporadas, el recambio, es algo que quedó muy viejo, algo muy de los 60 que ya fue. Ya pasó lo de comprarte una remera de esta temporada y tirarla la siguiente. Habría que pensar las cosas más a largo plazo pero que sirva de modelo económico; obvio que para las marcas generar cosas nuevas todas las temporadas es rentable y le da trabajo a muchas personas, pero me parece que habría que plantear otra cosa. Habría que apostar a productos que perduren en el tiempo.

¿Qué es el éxito? Poder tener un estilo de vida que te haga feliz; no me refiero a irte todos los verano de vacaciones a un yate, sino tener tiempo para el disfrute y el descanso. Que tu vida laboral potencie tu vida personal. No es tener una empresa que facture millones de dólares por mes. Tiene más que ver con el bienestar y compartir. Mi objetivo es generar fuentes de trabajo, es un objetivo que tengo hace un tiempo, ayudar a crecer a otros.

¿Qué te tiene entusiasmada actualmente? Los proyectos nuevos, la estampa digital, las posibilidades de acercar procesos productivos a personas que antes no podían acceder a esos procesos. Democratizar ciertos aspectos del rubro textil.

¿En dónde te ves de acá a 5 años? No lo quiero pensar, me quiero dejar sorprender.

Article by Tomás del Valle

Redactor de YUKI. Licenciado en Comunicación Social. Cantante en Arrecife. Amante de la música, el cine y la literatura.

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