Torcuato Gonzalez Agote

El encuentro se genera en el taller de Torcuato en el Polo Cultural Saldías. Sin mucho preámbulo empezamos a conversar, y Torcuato nos cuenta como él desde siempre hizo cosas artísticas, y como se vio condicionado por su entorno familiar de ‘no artistas’. Su padre tiene una inmobiliaria (Torcuato siguiendo sus pasos solo por un tramo, estudió para Martillero Público y ejerció durante un tiempo) y su madre trabaja en una empresa. No room for artists here.

 

“Siempre fue un conflicto entre las ganas que yo tenía de hacer, y la posibilidad o el incentivo que recibía de parte de ellos para que yo hiciera. No era una opción para ellos. No es una forma de vida que ellos entiendan. Al día de hoy les cuesta entender cómo funciona, dónde están los logros, dónde están los objetivos, hacia dónde se encara este tipo de vida”.

 

A los 9 años Torcuato empezó a tocar el cello en el colegio. Quizás creyendo que era algo pasajero, algo temporario, sus padres teniendo la posibilidad, decidieron no comprarle un Cello. Después de 3 años de ir a clases de cello y practicar únicamente ahí, Torcuato dejó el cello. Se cambió al bajo, ahorró durante dos años la plata que hacía cortando el pasto y otras changas, y se compró un bajo para poder tocar todo lo que quisiera o hiciera falta. Pero los primeros amores no se olvidan fácil, a los 20 años retomó el estudio de cello en el Conservatorio.

 

“Hice conservatorio suficiente tiempo para darme cuenta que ya no quería conservar más nada, que quería romper todo.”

 

Terminó el colegio y buscando su lugar, estuvo en muchos lugares: pasó por la carrera de Economía, después se fue a vivir a España un tiempo, estudió Comunicación un año, estudió para Martillero Público, y hasta hizo el CBC de Derecho, para terminar arrancando el Conservatorio.

 

“Ahí entendí: ‘¿Qué sentido tenía estar luchando todo el tiempo contra ese impulso?’ pero tuve que irme al extremo más opuesto de mí mismo para decir ‘Pará volvé’.”

A los 20 años, su viejo lo hecha de su casa, la reconciliación vino de la mano de trabajar en la inmobiliaria familiar, y de dejar el conservatorio. Búsqueda permanente.

Tuvo una banda llamada Malfatti, y tuvo su proyecto solista, súper perfomático y escénico. Llegó el día en que entró en conflicto con la música. Se sentía restringido, y fue ahí donde el arte lo recibió en sus brazos, y sintió libertad.

Tuvo un proyecto que se hizo muy famoso llamado Chicas Bondi, donde fotografiaba chicas en el bondi, sin pose y sin permiso. Manejó las redes sociales y creó contenido para marcas como Parliament. Un buen dia del año 2014, empezó a hacer clínica con Ernesto Ballesteros, su gran maestro en el arte. Fue ahí cuando deja de coquetear con el asunto, y se declara artista, asume el compromiso que esto conlleva, le pone el cuerpo.

 

“Estar ahí también para defender el trabajo. Salir a bancársela. Porque uno puede ser muy bueno en lo que hace, pero para sí mismo es muy fácil. Hay que ponerle el cuerpo, comerse la frustración.”

Hoy en día además de su obra, hace marcos en su taller de San Telmo, hace producciones y montajes. Se va a exponer a Viena y vuelve. Torcuato es pulcro en apariencia, calmo para hablar. Es contraventor por naturaleza, lleva las cosas un poco más allá. Tiene una cabeza diferente sin dudas. Y se le nota en los ojos el vasto mundo interno que desarrolló con los años. Es autorreferencial con simpleza, sin pudor y sin adornos.

¿3 características que hablen de vos? Soy gamba, fiel, bancador. Soy determinado, y soy… podría decir entre lo obsesivo y ordenado… metódico. Hay algo ahí que es mi sistema.

¿Algún personaje o ídolo de la juventud? Un ídolo de siempre es Bowie. Para siempre. Un modelo de artista, porque trasciende la música.

¿Cuál es tu alimento creativo? Trabajo mucho con mi auto reflexión, mis procesos, el aprendizaje a vivir. Creo mucho en función de mi día a día.

¿Idea sobre las que te seduce trabajar? El tiempo, el espacio, la distancia, el trayecto, son ideas que me seducen.

¿Hora de levantada acostada habitual? 6.30am – 12.30/1am

¿Un ritual que tengas? La obra ‘Tele’ se trata de rituales de felicidad. Cosas que repito en mi vida constantemente. Tengo un montón de rituales, todo lo que me hace bien trato de repetirlo. Bañarme, peinarme, mi desayuno, bailar, celebrar mi cumpleaños.

¿Un pecado capital? La gula.

¿Dulce o salado? Indistinto.

¿Un libro? ‘Retrato de un artista adolecente’ de Joyce.

¿Un película? Billy Elliot.

¿Un plato de comida? Las milanesas.

¿Qué no puede faltar en tu cocina? Chocolate.

Si fueras un animal, ¿cuál serías? Un elefante. Porque son poderosos.

¿Una frase de cabecera que tengas? Hay una frase que le robé a Fernando Peña que es: ‘Cada día soy más Torcuato Gonzalez Agote y menos 31061453’. Cada día ser más yo.

 

“El arte es libertad infinita. En definitiva en la vida, aspiro a ser cada vez más yo. El éxito será lograr realmente encontrar el equilibrio entre todo lo que pasa por fuera y todo lo que pasa por dentro y tenerlo en armonía.”

 

¿Un motivo de mal humor? La cocina sucia.

¿Una muletilla? Cool.

¿Por qué querrías ser recordado? Por mi arte.

¿Una mente creativa? Entre Bowie, Ernesto Ballesteros, Tracy Amin.

Torcuato nos inspira, a hacer y trabajar constantemente, a buscar hasta encontrar, a conocerse a uno mismo sin excusas y a ponerle el cuerpo al talento que habita en nosotros. Que esa actitud se transforme en nuestra manera de vivir mientras habitemos este mundo. Amén.

www.torcuatoglezagote.com